Debo dejar de imaginarte contándome cualquier historia pequeña.
Lo sé.
Debo dejar de buscarte en las mujeres que se te parecen apenas.
Lo sé.
Debo dejar de esperarte,
porque es vivir guardando un sitio al «quizás».
Eso también lo sé.
El corazón llama a desobedecer
mientras la razón invita a la sensatez
Pero ambos saben que cuando deje
de imaginarte,
de buscarte,
de esperarte…
entonces te habré olvidado.