I
Estás en mí como persona.
Por la nobleza que habita en tu alma sin pretenderlo
Por cada gesto sencillo que revela la belleza de tu corazón.
Por la bondad que entregas,
en tus silencios
más que en tus palabras
II
Estás en mí como amiga,
Por estar ahí siempre,
aun sin ser llamada,
con esa serenidad que calma.
Por regalar tu tiempo, con una naturalidad que conmueve.
Por ser esa compañía que hace que todo parezca más fácil.
III
Estás en mi como madre.
Por ser la entrega sin descanso,
que no busca recompensa.
Por ser el sacrificio diario
que no rompe la dulzura,
Por convertir tu cansancio
en amor hecho rutina,
IV
Estás en mí como mujer.
Porque tu presencia me acaricia el alma.
Porque me traes la nostalgia de
labios besados y
pieles recorridas
de cuando aún no habías nacido.
En fin, estás en mí.