Cuando te acuestas y se apagan los ruidos,
cuando miras de frente lo que sucedió,
los días serenos, los golpes sufridos,
lo que sin palabras atrás se quedó.
También te preguntas qué viene mañana,
qué sueño temblando desea brotar,
las metas dormidas que el alma reclama
y todos los rumbos que faltan hallar.
La vida te anima con pasos certeros,
te ofrece su pulso, te invita a latir,
te dice que avances, que hay luz en los miedos,
que incluso en la duda se aprende a existir.
La muerte, en silencio, de lejos te observa,
su sombra ligera te quiere avisar
que el tiempo es un traje que no se conserva,
que nadie dos veces lo vuelve a usar.
Y cuando la noche te venza despacio
y el sueño comience por fin a llegar,
entre lo que fue y lo que aguarda su espacio,
estaré a tu lado si me dejas lugar