Los labios de la memoria

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Quién sabe si la vida regresa
con otro nombre y otra piel;
quién sabe si el tiempo es un río
que siempre nos deja volver.

Quizá fuiste una negra esclava,
de esas que el mundo quiso borrar,
pero que escondieron en la sangre
la costumbre de no claudicar.

Me gustaría encontrarla un día,
y darle las gracias, sin hablar,
porque en tus labios de azucar
supo cómo regresar

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