Pareces hecha de bruma y tenacidad
como si guardaras en la piel
historias que prefieren susurrarse.
Te dices todavía Romántica,
pese a golpes que tallaron grietas
en las que buscaron refugio
sueños que no dejas despertar.
Escogiste renacer
en un amor cómodo
pero quizás egoísta -,
con silencios que gritan más
que las palabras.
Hoy el ocaso te sorprende con
soledades acompañadas,
enfermedades no pedidas y
paisajes no antes conocidos
y aun así,
continúas andando contra el viento,
sosteniendo las brasas de un fuego
que no dejas del todo apagar.
Pero cuidado;
Cuando llenas el carácter de recodos
para proteger secretos del alma
y hasta sueños del cuerpo quizás.
Cuando sin abandonar a nadie
te niegas a soltar un poco el lastre
y disfrutar del regalo de poder estar.
Pudieras ignorar también lo que el mundo,
en su manera torpe y encriptada de actuar,
te estuviera intentando regalar.