Hace veinte años,
en una época sin WhatsApp o Facebook,
el destino hizo un guiño
a dos desvelados que una noche mataban el hastío
disfrazado de pereza.
Un simple “hola” cruzó la distancia
y el universo sonrió su complicidad en silencio,
mientras ellos comenzaban a compartir
el insomnio inquieto con pantallas
y llamadas que se alargaban hasta el alba
El tiempo pasó y veinte años después,
– contra la sorpresa de algunos
y el pronóstico de otros –
seguimos siendo aquella Dra. que una madrugada
preguntó sorprendida: “¿Y tú te casarías conmigo?”
y el aduanero que le respondió sonriente:
“Claro, ¿cuándo lo hacemos?”
El tiempo pasó y dos décadas después
aquel HOLA en nuestros monitores
fue el comienzo de una historia que
con perseverancia,
inteligencia
amor y
paciencia,
escribimos cada día.