A veces no sé siquiera por qué diablos te escribo,
si nunca la nostalgia sopla desde ti
Será la costumbre de saberte ahí
o la añoranza de comprobar que,
sin yo quererlo,
existes fuera de mí
Será que hay quienes escogen dormir con un fantasma
– en el lado izquierdo de la cama –
y que hay otros que deciden la soledad de soñar
sintiéndose no abrazados
Realmente, no sé por qué te escribo
si nunca la nostalgia sopla desde ti.
Quizás es que hay quienes se conforman
con romper hechizos en tres días
mientras otros disfrutan
seguir buscándolos mientras vivan
Aunque lo más probable sea,
simplemente,
que todavía no he podido,
no he sabido,
o no he querido,
aprender a no quererte