Durante mucho tiempo creí que el amor era intensidad, grandes promesas y palabras que sonaban eternas, pero con el tiempo aprendí que en realidad es algo sosegado, que casi nunca grita y que más bien nos susurra su presencia.
Durante mucho tiempo creí que el amor era intensidad, grandes promesas y palabras que sonaban eternas, pero con el tiempo aprendí que en realidad es algo sosegado, que casi nunca grita y que más bien nos susurra su presencia.