«Dios quiera que pueda hacerlo».
Decimos esta frase casi sin pensar, como una expresión de esperanza, pero también puede esconder una pregunta interesante: ¿qué esperamos realmente cuando decimos “lo que Dios quiera”?
«Dios quiera que pueda hacerlo».
Decimos esta frase casi sin pensar, como una expresión de esperanza, pero también puede esconder una pregunta interesante: ¿qué esperamos realmente cuando decimos “lo que Dios quiera”?