Cuando la medicina tiene alma y corazón: Mi experiencia en el Hospital Universitario de Canarias

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Hace algunas semanas, mi cardiólogo me prescribió un cateterismo y, tras la espera correspondiente, recibí el aviso del Hospital Universitario de Canarias para acudir a la cita.

Confieso que iba con cierta preocupación, no tanto por la prueba en sí, sino porque desde siempre he tenido muchísimos problemas para encontrar venas incluso para una simple analítica. Quienes pasan por eso saben lo incómodo y frustrante que puede llegar a ser.

Pero aquel día descubrí algo mucho más importante que una técnica médica: descubrí lo que significa estar en manos de profesionales que aman profundamente su trabajo.

Desde el primer momento en que me recibieron sentí un trato cercano, humano y extraordinariamente profesional. No fui un número más ni “otro paciente”: me hicieron sentir acompañado y cuidado durante todo el proceso.

El procedimiento no fue sencillo. Utilizando técnicas modernas y con enorme paciencia, intentaron primero encontrar una arteria y una vena viables en el brazo derecho, aunque sin éxito. Después continuaron en el izquierdo, donde finalmente pudieron trabajar con la arteria, pero además fue necesario acceder a la vena femoral para completar el procedimiento.

En medio de toda aquella situación, que podría haber sido tensa o incómoda, ocurrió uno de esos momentos humanos que nunca se olvidan. Una de las enfermeras comentó con naturalidad y simpatía:

“Anoche soñé que hoy hacía una femoral…”

Imagino la cara que debí poner, porque inmediatamente añadió, con una sonrisa tranquilizadora:

“Pero no se preocupe… en el sueño todo salió bien”.

Y así  fue. Aquella mezcla de profesionalidad, serenidad, humor y cercanía consiguió transformar un procedimiento complejo y molesto en una experiencia mucho más humana, llevadera y hasta agradable, aunque esto último pueda parecer una locura.

Todo el proceso llevó bastante tiempo y, sin embargo, en ningún momento percibí prisas ni pérdida de atención. Al contrario, cada integrante del equipo mostró una paciencia admirable, una dedicación absoluta y una profesionalidad que me impresionó profundamente.

Las enfermeras, dentro y fuera de la sala, estuvieron constantemente pendientes de mí, transmitiendo tranquilidad, cercanía y seguridad en todo momento, con ese tipo de atención humana que no se enseña en los libros o universidades, sino que nace de la vocación.

Y cuando finalmente todo terminó, llegó además la mejor noticia: el Dr. Adrián me explicó detalladamente los resultados y me confirmó que mis arterias y venas no presentaban obstrucciones. La explicación fue tan clara, tan didáctica y tan cercana que parecía casi una clase de medicina personalizada.

Al final, entre risas, terminamos resumiéndolo de la manera más gráfica posible: “el motor tiene algunos problemas… pero las tuberías están bien”. 

Quiero expresar mi agradecimiento más sincero a los doctores Adrián y Ariadna, a Pilar, Sofía, Alejandro, Óscar y a todas las personas que participaron en mi atención.

Ese maravilloso e increible equipo de trabajo me confirmó que la medicina no es solo una profesión. Es una vocación para la que se nace, que ellos son una magnífica prueba de ello y que con su hacer ponen muy en alto el prestigio de la medicina canaria en general y del Hospital Universitario de Canarias en particular.

Gracias de todo corazón.

Oscar, el cubano que dejó las venas en la Habana 😄

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3 comentarios en «Cuando la medicina tiene alma y corazón: Mi experiencia en el Hospital Universitario de Canarias»

  1. Muy bueno tu reconocimiento, es cierto que cuando te tratan con cariño hasta el miedo se esfuma 👏🏆❤️

  2. Que gracioso el final 😄 pero gracias a Dios todo salio bien .

  3. Un equipo de profesionales maravilloso, de los que honran la medicina canaria por sus conocimientos, por su entrega y por su amor al paciente .
    Felicidades para ellos

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