Dos despedidas, una misma batalla: Las personas también pueden convertirse en una adición a abandonar

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La otra noche recordaba cómo había dejado el hábito de fumar hace ya más de 12 años y casi sin darme cuenta lo comparé con la forma en la que a lo largo de la vida había terminado mi relación con algunas personas… y la similitud de ambos procesos se me hizo evidente.

Podríamos pensar que dejar una adicción y terminar una relación pertenecen a mundos completamente distintos, pero si los analizamos veremos que en ambos procesos no sólo renunciamos a algo (o a alguien), sino más que nada abandonamos la parte de nosotros que había aprendido a depender de ello.

Cuando hablamos de una adicción solemos pensar en el tabaco, el alcohol o cualquier otra sustancia y sabemos que dejarla implica fuerza de voluntad, recaídas, ansiedad y un largo proceso de adaptación. Lo que pocas veces reconocemos es que algunas personas también pueden convertirse en un hábito o adicción porque terminamos acostumbrándonos a ellas.

El amor, la amistad o incluso ciertos vínculos familiares crean rutinas invisibles. Nos acostumbramos a un mensaje de buenos días o de buenas noches, a una mirada que nos tranquiliza o, incluso, a una discusión que siempre termina en reproches y entonces, cuando desaparecen, no extrañamos la persona, sino más que nada echamos de menos la versión de nosotros que existía junto a ella.

Por eso, como sucede con cualquier adicción, cuando una relación termina aparece un síndrome de abstinencia. En este caso, es emocional y sentimos la necesidad de escribir un mensaje o de inventar cualquier motivo para volver a cruzarnos en su camino….  es simplemente el cerebro reclamando aquello que durante tanto tiempo formó parte de su rutina.

Por otra parte, en cualquier adición existen las recaídas. Si dejamos de fumar o de tomar nos decimos: “un cigarrillo al día no es malo” o “un traguito me ayuda a dormir” y en las relaciones humanas sucede lo mismo cuando nos intentamos convencernos de «solo quiero saber cómo está» o «esta será la última vez que hablamos». En ambos casos son intentos de un cerebro adicto para aliviar una necesidad que casi siempre solo consigue prolongar el proceso de sanar.

La buena noticia es que el tiempo, aunque no borra los recuerdos, sí crea un proceso sanador que nos permite convivir con ellos. Poco a poco la necesidad se convierte en nostalgia, la nostalgia deja espacio a la serenidad y un buen día al levantarnos descubrimos que no extrañamos el cigarrillo después del café o el mensaje de buenos días en WhatsApp.  No es que hayamos olvidado el cigarrillo o el saludo, pero significa algo mucho más importante… hemos aprendido a despertar feliz sin depender de ellos.

Sin embargo, en la vida real existe una diferencia entre abandonar una adicción y dejar ir a una persona. La primera nos libera de algo que es malo por sí mismo, mientras que la segunda no siempre implica que el otro lo sea…  A veces dos personas, por mil razones, no son capaces de caminar juntas.

Pero volviendo a la reflexión que dió origen a este post, aquella noche comprendí que dejar una relación y abandonar una adicción comparten la misma valiente batalla: ninguna de las dos se libra contra aquello que pretendemos abandonar, sino contra la parte de nosotros que creía no poder vivir sin ello. 

Hacerlo no será nunca un acto de cobardía pues nos enseña que la libertad no llega cuando dejamos de recordar, sino cuando dejamos de necesitar aquello que un día creímos imprescindible para ser felices.

Moraleja: El verdadero adiós no llega cuando el tabaco, el alcohol o la otra persona desaparecen, sino cuando recuperas el mundo que un día creíste que vivía fuera de ti. Llega cuando entiendes que sanar no consiste obligatoriamente en olvidar, sino solamente en dejar de depender.

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2 comentarios en «Dos despedidas, una misma batalla: Las personas también pueden convertirse en una adición a abandonar»

  1. Me gustó. No tengo mucho que agregar, tan sólo q en esa dura batalla aprendemos algo sobre nosotros mismos; somos fuertes, valiente y a seguir hacia delante xq eso es la vida

  2. Creo que es tú mejor reflexión, es muy difícil hacer cualquiera de esas cosas, pero a la vez nos demuestra nuestra fortaleza y que en la vida todo es posible si nos lo proponemos 🥰

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