En ocasiones utilizamos palabras como sinónimo, cuando en realidad encierran una diferencia que se refleja en nuestra forma de ver y enfrentar la vida. Este es el caso de estos dos téminos: Revés y Derrota
«Dios escribe recto en renglones torcidos»
Diferencias y Similitudes
La diferencia fundamental de ambos términos es que el revés es un acontecimiento, mientras que la derrota es un resultado.
La vida rara vez transcurre según el guion que creamos. Nosotros trazamos planes, fijamos metas y soñamos con el final que imaginamos, pero en ocasiones aparecen obstáculos inesperados a los que llamamos reveses.
Pueden ser, entre otros, una oportunidad que no se aprovecha, un examen suspendido, una pareja perdida o una decisión que no nos da el resultado esperado. Sin embargo, un revés es solo un alto inesperado en el camino. Una pausa que nos obliga a replantearnos la estrategia o incluso a cambiar de dirección.
Un revés no es una derrota, es algo que puede doler, desanimar y hacernos sentir frustrados, pero que no tiene por qué determinar el final de nuestra historia pues, a la larga, es solamente una parte del recorrido.
Claro que la derrota puede existir como resultado final y adverso de un proyecto o sueño, pero solo se vuelve definitiva cuando nos damos por vencidos y dejamos de luchar.
Qué actitud debemos asumir
Algo que debemos tener presente ante cada revés es no cargar con culpas que no nos pertenecen, lo cual puede suceder cuando son provocados por factores ajenos o lo contrario, que sería buscar culpables externos pues nos priva de la posibilidad de determinar nuestros errores y buscar maneras de superarlos.
La actitud más productiva ante un revés es preguntarnos: ¿Qué parte dependía de mí y qué parte no?.Mientras que la primera respuesta nos ayudará a aprender, la segunda nos ayudará a sanar y la combinación de ambas nos permitirá aprender y seguir intentando.
Es imposible vivir sin sufrir reveses, por lo que lo más inteligente que podremos hacer es convertir cada uno de ellos en un peldaño que nos acerque a nuestros objetivos. Al final, la única diferencia entre alcanzar los sueños y perderlos no está en la cantidad de obstáculos que encontremos en el camino, sino en la decisión que tomemos ante cada uno de ellos.
Conclusión
Si has sufrido un revés, recuerda que no estás ante el final del camino, sino ante una decisión personal:
- Puedes quedarte mirando la puerta que se cerró y lamentarte o
- Puedes comenzar a caminar hacia la que acaba de abrirse….
¡Tú decides!
Mi consejo es que aprendas de tus errores – sin castigarte por ellos-., que aceptes con serenidad lo que nunca estuvo en tus manos cambiar y, sobre todo, que no busques culpables que justifiquen lo ocurrido y que sigas caminando
Ten presente que los reveses ponen a prueba tu carácter, pero las derrotas solo aparecen cuando en cada tropezón renuncias a seguir adelante.
Las grandes victorias no pertenecen a quienes nunca tropiezan, sino a quienes convierten cada revés en un nuevo impulso para avanzar.
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Muy cierto, pero todo eso se aprende con los años, si la juventud y la experiencia vinieran de la mano, sería perfecto 😊👍
Tremenda reflexión, en ocasiones el camino elegido no era el adecuado o no era el momento,tomar un respiro, hacer una pausa para encauzar el objetivo por otro camino, seguro y tranquilo hasta él