Ocuparse ≠ Preocuparse: La historia de Ana y Pedro

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Cuidar u Ocuparse no siempre significa atender o Preocuparse y su impacto en la vida de alguien no es el mismo. Ocuparse implica cubrir necesidades, pero Preocuparse va más allá

Imaginemos un matrimonio….

Ana y Pedro llevan años juntos. Pedro siempre es quien se ocupa: paga las cuentas, arregla el coche, organiza las vacaciones. En fin, todo funciona, todo está en orden y desde fuera, su vida parece estable, incluso ideal.

Pero hay algo que Ana siente que falta. Después de un día difícil, cuando intenta hablar de cómo se siente o de sus problemas, Pedro la escucha distraído (cuando lo hace) o cambia de tema con una frase que suele cerrar cualquier intento de conversación: “No te preocupes, lo importante ya está resuelto.” Y aunque es cierto que él cumple con su supuesto rol de “proveedor”, Ana no se siente atendida ni comprendida.

Esta historia nos ilustra una verdad sencilla pero profunda: ocuparse no es lo mismo que preocuparse.

1.- Ocuparse es atender las necesidades de la vida desde el punto de  vista material. Es algo práctico y funcional que mantiene el día a día en marcha, que puede valorarse y que resulta evidentemente visible para todos.

2.-  Preocuparse, en cambio, es atender a la persona que vive esa vida. Es interesarse por sus emociones, escuchar sus dudas, reconocer sus aspiraciones y participar de sus sueños, incluso de aquellos que no siempre se saben expresar. Es menos tangible, sí, pero emocionalmente mucho más significativo.

Si Pedro, además de ocuparse, también se preocupara, se sentaría con Ana, le preguntaría cómo se siente, compartiría sus propios pensamientos y al acompañarla emocionalmente, le haría sentir que no está sola, independientemente que todo esté bien o mal por fuera.

Y es que Ocuparse se visualiza, mantiene la vida en marcha y suele recibir reconocimiento, mientras que Preocuparse  acompaña lo invisible, lo emocional y produce sostén a largo plazo. Por eso, muchas personas reconocen antes —y más— a quien hace, que a quien está.

Y esa es la lección final que nos dan Ana y Pedro: 

No es más valioso quien se ocupa y resuelve las necesidades materiales, sino aquel que se preocupa por lo que sentimos y está dispuesto a mantener despiertos los sueños, aunque para muchos a su alrededor todo esté “resuelto”.

Y de la cual podemos extraer además dos enseñanzas.

La visible

Ocuparse mantiene la vida en marcha y Preocuparse sostiene a quien la vive. Cuando solo hay ocupación, la vida funciona, pero puede vaciarse de sentido pues  la atención emocional que implica Preocuparse no es un extra,  es el cimiento del bienestar a largo plazo.

La invisible o poética

Hay personas que arreglan caminos y otras que caminan contigo. Las primeras hacen que llegues, pero las segundas garantizan que el viaje tenga sentido.

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