Cuando la rana cambió la fábula: La bondad transforma historias que parecen condenadas a repetirse

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Hay enseñanzas que nos acompañan en la vida y son una verdad sencilla y poderosa. Haz bien y no mires a quién no }es solo un refrán, es una forma de entender la bondad como parte de nuestros valores.

Una historia diferente

Entre las hierbas de un río ancho y caudaloso vivía una rana llamada Alba, conocida entre los animales del lugar por su prudencia y su buen corazón pues nunca dudaba en ayudar a los demás.

Una tarde, mientras descansaba sobre una piedra aprovechando la tibieza del sol, se le acercó  un escorpión. Venía con ojos cansados y la piel salpicada de las aguas arremolinadas de la orilla

—Hola, me llamo Pedro y necesito cruzar al otro lado —le dijo con voz débil—, pero no sé nadar. ¿Podrías ayudarme?

Alba sintió de inmediato miedo. Desde pequeña había escuchado la fábula del escorpión que hiere incluso a quien le tiende la mano pues “no puede luchar contra su naturaleza».

Ella, como siempre, quería ayudar, pero también entendía que en ocasiones la prudencia debe primar sobre el corazón. 

Miró entonces una hoja grande que flotaba cerca de la orilla.

—Súbete a esa hoja —le propuso. —Yo la empujaré hasta la otra orilla—.

—Y cómo sé que no me dejarás a mitad del río para que muera— dijo él 

—Tendrás que confiar— le respondió

El escorpión, que también recordaba la historia, temió encontrar un final igual, pero como tenía que cruzar el río, no pudo hacer otra cosa que aceptar.

Se acomodó con cuidado sobre la hoja, tratando de apartar la desconfianza que lo abrumaba, mientras que Alba comenzó a moverla con suaves movimientos de sus patas. 

La corriente era fuerte y más de una vez la hoja peligró con volcar, pero Alba conocía el río y sus mañas, y avanzó con paciencia, siempre manteniendo una distancia inteligente entre la compasión y el riesgo o sea, entre ella y el aguijón del escorpión.

Cuando por fin llegaron al otro lado, el escorpión descendió y permaneció unos segundos en silencio.

—Gracias por haber visto en mí algo que nadie había visto nunca —dijo inclinando la cabeza— Me ayudaste, pero también te cuidaste. Has encontrado una forma de hacer el bien sin ignorar lo aprendido.

Alba sonrió. Sabía que siempre hay una manera sensata de tender la mano.

Pasaron los días, una gran tormenta hizo crecer el río y ella quedó atrapada en la orilla, entre  ramas y barro, sin fuerzas para liberarse. Cuando estaba a punto de abandonarse a su suerte, apareció el escorpión y nuestra rana sintió terror.  Pensó que si el río no terminaba con ella, él lo haría y cerró los ojos. 

Pedro se acercó con cuidado y sorteando la corriente por sobre el fango logró separar y empujar con el aguijón las raíces que la aprisionaban, hasta lograr que Alba pudiera saltar a un lugar seguro junto a él.

Bajo la  lluvia ambos se miraron por un momento y dieron un paso atrás, rompiendo la cercanía.

Qué aprendieron

Alba confirmó que siempre hay maneras de hacer el bien, aún en situaciones de riesgo y que la historia no debe volvernos insensibles, sino más conscientes. 

Pedro, por su parte, aprendió que la confianza ajena puede despertar la mejor versión de uno mismo y que la gratitud no solo consiste en dar las gracias, sino en honrar con acciones lo que recibimos.

Ambos comprendieron que hacer el bien no depende de quién tenemos delante, sino de los valores que habitan dentro de nosotros.

Detrás de la fábula

Hay refranes que sobreviven al tiempo porque encierran una verdad esencial. Haz bien y no mires a quién nos invita a actuar desde la nobleza interior, sin condicionar la bondad a simpatías, intereses o posibles recompensas. 

Quizás ahí resida la verdadera belleza de la vida. En descubrir que cada gesto noble que ofrecemos termina, tarde o temprano, regresando en forma de luz para el alma.

Moraleja

Hacer el bien no significa actuar ingenuamente. La prudencia no anula la bondad, la perfecciona.

3 comentarios en «Cuando la rana cambió la fábula: La bondad transforma historias que parecen condenadas a repetirse»

  1. Bello aunque es difícil xq me parece q la ingenuidad nos acompaña en gran medida siempre

  2. Me gustó más esta fábula mejorada, debemos hacer el bien pero con cautela 😊

  3. La vida es como un boomerán , te regresa lo que das.
    Si das con amor eso recibirás

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