¿Cuando hablamos de vestir, te has preguntado alguna vez qué es más elegante: mostrar o insinuar?
Cómo surgió la pregunta
Hace unos días, estábamos un grupo de amigos conversando tranquilamente, tomándonos un café, cuando pasó una chica cuyo estilo de vestir digamos que dejaba muy poco — o más bien prácticamente nada— a la imaginación.
Medio en serio y medio en broma, alguien dijo: —“Ahí no hay mucho más que mostrar y nada que insinuar”.
Y la frase dió paso a una pequeña discusión que terminó siendo más interesante de lo que parecía al principio, porque detrás de ese comentario había una pregunta bastante antigua: cuando hablamos del arte de vestir, ¿es mejor mostrar o insinuar?
Antes de seguir conviene aclarar que esta aparente contradicción puede aplicarse en general tanto a hombres como a mujeres pero, sin embargo – y para mal de todos -, en la práctica este debate suele estar mucho más presente cuando se trata de ellas, pues la sociedad tiende a juzgar mucho más en su caso.
Pero dejando a un lado la diferencia de género, el fondo del asunto es el mismo, pues cuando nos vestimos, no solo estamos cubriendo el cuerpo, sino que también estamos comunicando quiénes somos.
Una contradicción aparente
En el vestir, como en muchos otros aspectos de la vida, mostrar es poner algo directamente a la vista, buscando captar inmediatamente – y por cualquier medio – la atención Por otra parte, insinuar tiene que ver con sugerir, con obligarnos a imaginar, con sembrar el deseo de descubrir los detalle más adelante.
A primera vista, estas definiciones pueden parecer opuestas, pero en la vida real no lo son tanto. De hecho, casi siempre el verdadero “estilo personal” aparece cuando ambas se combinan con equilibrio.
El criterio personal y el social
El primer factor que influye en cómo vestimos es, sin duda, el gusto personal. Hay personas que prefieren estilos sobrios, colores neutros y líneas clásicas mientras que otras disfrutan de prendas más llamativas, combinaciones atrevidas o accesorios que destacan. Sin embargo, ambas cosas pueden funcionar perfectamente mientras haya coherencia.
Tener estilo no significa necesariamente pasar desapercibido y mucho menos llamar la atención a toda costa. Significa, más bien, conocer qué nos favorece y qué no, teniendo en cuenta nuestro físico, edad, raza, etc y a partir de ello escoger cómo combinar las prendas y accesorios con sentido armoniosamente estético.
Por otra parte, cada época ha impuesto códigos sobre lo que se considera elegante, atrevido o excesivo en el vestir. Pero también es cierto que, de la misma manera que lo que hoy se considera normal pudo ser escandaloso hace cincuenta años, lo que hoy vemos como extravagante puede que sea tendencia dentro de una década,
La edad y la evolución del estilo
Otro elemento que influye en cómo nos vestirmos es la edad. Y no porque exista una lista rígida de lo que se debe usar en cada etapa de la vida, sino porque en las personas el estilo suele cambiar o evolucionar con los años.
He oído decir “visto así porque soy joven” y en mi opinión eso es solamente una excusa que equivale a afirmar que vestimos así, porque queremos.
En la juventud es común experimentar con colores vivos, combinaciones arriesgadas, estilos que buscan destacar y hasta con el exhibicionismo. Es una parte del proceso natural de esa etapa de la vida donde buscamos descubrir quiénes somos y cómo queremos mostrarnos.
Pero como la juventud “es una enfermedad que se cura sola”, con la edad las personas por lo general comienzan a valorar más la simplicidad y la elegancia de los detalles, y no necesariamente para vestir más discretamente, sino para hacerlo con mayor intención e inteligencia.
El físico en el mostrar o insinuar
El físico de cada cual juega también un papel importante en este juego pues no todos los cuerpos se relacionan de la misma manera con la ropa, ni todas las prendas favorecen de igual forma a todas las siluetas. Por ejemplo, a veces me pregunto por qué chicas que sufren de celulitis gustan de vestir licras ajustadas….
Saber vestirse bien no significa ocultar nuestro cuerpo, sino entenderlo y aprovecharlo. Significa reconocer qué partes se destacan de manera natural y cuáles se benefician más de un corte o una forma determinada.
Cuando la relación entre cuerpo y vestimenta se ignora, el resultado puede ser contraproducente, pues una prenda demasiado ajustada, corta o llamativa, puede terminar acentuando, precisamente, aquello que conviene destacar.
En cambio, cuando alguien conoce lo llamativo o no de su físico y a partir de ello elige las prendas a utilizar, el resultado suele ser mucho más atractivo. En ese sentido, insinuar suele ser una herramienta muy inteligente para resaltar lo mejor de cada físico sin necesidad de exagerarlo.
Entonces, ¿mostrar o insinuar?
Tal vez el verdadero arte de vestir consiste simplemente en saber cuándo, dónde y cómo mostrar o insinuar pues al final, la ropa no define quiénes somo pero, queramos o no, siempre cuenta mucho de nosotros
Oscar Wilde decía que «Vestir para insinuar es tratar el cuerpo como una obra de arte inacabada que el espectador debe completar mentalmente.»
Y para los que se preguntan que hace Oscar filosofando de estas cosas, les diré que entre las damas que me rodean, la elegancia en el vestir es un tema muy «tocado». 😅
Muy bueno, como siempre 👏🏻
Me gastó mucho tu reflexión y a veces oyes a algunas personas decir A MI NO ME IMPORTA COMO LUZCA, YI ME SIENTO BIEN y uno piensa tendrán espejos
Mi mamá decía que en la playa todas las mujeres estaban en trusa sin embargo los hombres se fijaban en la que cruzaba la pierna y se le veía un pedacito 😊😊