Los días se mezclan, las tareas se acumulan y el cuerpo empieza a pasar factura. Hay mujeres que viven sosteniendo el mundo de muchos sin que nadie sostenga el suyo.
El jardín que decía no querer flores
Había un hombre llamado José que aseguraba con orgullo que no era romántico. “Las flores se marchitan, las palabras dulces son cursilerías, y el amor es puro drama”, aseguraba. Vivía en una casa con un pequeño jardín que solo tenía cactus, piedras decorativas y plantas secas. “Algo práctico y que no crea complicaciones”, se decía … Leer más