Conversando con algunos amigos, surgió el tema del erotismo y la morbosidad, y de cómo se manifiestan en las relaciones entre las personas.
Mientras todos intentábamos dar nuestra definición, una de las chicas, quizás pensando que ambas cosas eran lo mismo, nos relató que una vez una vecina le había comentado que a un hombre que vivía en su edificio “le gustaban las cosas morbosas”.
Pero lo curioso fue que después de decirlo se quedó pensativa y, echándose a reír, confesó con total sinceridad: —La verdad… Yo ni siquiera sé exactamente qué significa eso—.🤭
Dejando a un lado la comicidad, la situación dejó claro que utilizar palabras sin conocer exactamente su significado puede llevarnos a considerar como sinónimos términos que en realidad no significan exactamente lo mismo, como le sucedió a ella.
Ahora bien, si les preguntara a mis lectores qué entienden por “erotismo” y “morbosidad”, estoy seguro de que muchos podrán asegurar que tienen que ver con la sexualidad, pero que irían inmediatamente a Google si les pidiera que me hablaran de semejanzas y diferencias… (Cómo tuve que hacer yo…)
Para ahorrarles trabajo, permítanme compartir lo que, en mi criterio, sería la respuesta a estas preguntas, a partir de esa búsqueda.
De lo erótico y lo morboso
Muchos utilizamos erotismo y morbosidad casi como si fueran sinónimos, pero en realidad no significan lo mismo.
Erotismo: el arte de insinuar
El erotismo tiene mucho que ver con la sensibilidad, la sugestión y la complicidad. No se necesita mostrarlo todo ni decirlo todo y casi siempre su fuerza radica precisamente en lo que insinuamos.
Puede aparecer en gestos muy simples como una mirada que se sostiene un poco más de lo normal, una conversación que poco a poco se vuelve íntima, una proximidad que no es casual, en una especie de juego que suele construirse de manera gradual y donde el deseo no se impone ni se exige, sino que se construye.
Imaginemos una escena sencilla: Dos personas están conversando en un sofá después de cenar, nada extraordinario. Pero en medio de la charla, uno de ellos se acerca un poco más, aparta un mechón de pelo del rostro de la otra y le dice en voz baja: “Me gusta verte sonreír así”.
No hay nada explícito en ese momento, pero, sin embargo, la tensión emocional, la cercanía y la complicidad crean una atmósfera claramente sensual… Eso es erotismo, el deseo que se sugiere, poco a poco, de manera sugerente.
Morbosidad: la búsqueda de lo tabú
El origen de la morbosidad, en cambio, suele ser otro y no necesariamente tiene que ver con la conexión sentimental entre las personas, sino con la excitación que produce lo que se considera atrevido, provocador o simplemente diferente y de la curiosidad por experimentar aquello que se percibe como escandaloso o fuera de lo habitual.
Imaginemos otra situación: Dos personas están comenzando a conocerse y una de ellas empieza a hacer comentarios muy directos sobre el cuerpo de la otra, o insiste en hablar de fantasías sexuales, sin que exista todavía confianza o complicidad.
En este caso, el interés está más en la provocación, que en la relación en sí misma, y eso es lo que muchas personas perciben como morbosidad.
La diferencia no está siempre en lo que ocurre.
La diferencia entre erotismo y morbosidad no depende necesariamente de una situación en específico e incluso, una misma puede ser vivida de una forma u otra, según la actitud o intereses de quienes participan.
Pensemos ahora en una relación donde participan tres personas, algo que para algunos sería automáticamente “morboso”.
Sin embargo, en ella puede haber erotismo si existe conexión emocional, consentimiento y se vive como una exploración de la intimidad entre personas que se desean y se respetan. Por otra parte, pudiera ser morbosa si el interés de quienes participan excluye los sentimientos y la excitación y el deseo se basan únicamente en lo escandaloso.
Las palabras y los matices
Las palabras, como casi todo lo humano, están llenas de matices, y las similitudes o diferencias entre erotismo y morbosidad pudieran resumirse de una manera muy sencilla:
Ambos tienen en común que se relacionan con el deseo, la curiosidad sexual y la atracción por la intimidad, y por eso muchas veces se confunden. Sin embargo, se diferencian en la forma en que se expresan y en la intención que los acompaña.
La morbosidad es explícita y el erotismo es implícito. El erotismo sugiere y seduce, poniendo el acento en la conexión y la insinuación, mientras que la morbosidad expone y provoca a través del impacto y la curiosidad.
En síntesis, pudiéramos decir que la diferencia no está tanto en lo que se hace o en quiénes lo hacen, sino en la intención y la sensibilidad con que se vive la experiencia.
Si no estás de acuerdo, déjame tu criterio en un comentario… Y si lo estás, déjalo también. 😄
Prefiero el erotismo que la morbosidad 😊
Yo también… El erotismo es parte del romanticismo. Pero a veces ser morboso es divertido jaja
Tienes razón erotismo es mucho más que la morbosidad ,Ana María …😄😄