Gastón y la Canal Roja del parque

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Gastón tiene cuatro años y es un niño autista. Ese día había ido al parque con su abuelo, y desde que llegaron no pudo ocultar su alegría a través de la manera en que sabía hacerlo: con pequeños gritos y grandes sonrisas.

Frente a él estaba el juego que  siempre escogía: aquella canal roja justo en el centro de los demás aparatos. Subía, se tiraba y volvía a subir… una y otra vez, pues la repetición lo hacía feliz, tan feliz que su emoción salía en forma de sonidos espontáneos que no buscaban molestar a nadie, sino solamente expresar lo que sentía.

En la canal había otros niños jugando y entre ellos, una niña extranjera, más pequeña que Gastón. A él le llamó la atención y quiso jugar con ella, pero al acercarse, como no sabía comunicarse de otra manera en ese momento, le dió pequeños gritos tratando de llamar su atención y hacerse entender. No era enojo y mucho menos agresión, era solo su manera de intentar relacionarse.

Entonces, el padre de la niña se acercó al abuelo de Gastón y, en inglés, le preguntó si ese niño – señalando a Gaston – era su nieto y al recibir la confirmación, le dijo, en un tono cortés, pero sin ocultar su enojo, que Gastón estaba gritándole a su hija y que eso no estaba bien.

El abuelo intentó explicarle con calma que eran niños jugando, que su nieto solo queria jugar y que no había mala intención ni ningun tipo de agresión, pero el padre continuó quejándose, sin entrar en razones.

Entonces el abuelo respirando hondo le dijo: «Mi nieto es autista. A veces se comunica de una forma diferente

De aqui en adelante, la historia pudo tener dos finales diferentes.

Posible Final 1

La actitud del padre cambió de inmediato. Su tono se suavizó y respondió: “Ah, debería haber empezado por ahí, entonces no hay problema, ahora lo entiendo perfectamente. No se preocupe”. Sin embargo, tomó a su hija en brazos y se marchó del parque.

Y el abuelo se quedó pensando en lo que aquello podia significar: ¿Entendió ese padre la condición de Gastón… o solo dejó de reprochar lo que sabia inevitable? ¿Comprendió el por qué de la situación, pero aun así rechazó que compartiera con su hija?

Posible Final 2

El papá se quedó pensando. Miró a Gastón deslizándose por la canal riendo. Bajó la mirada y sonrió. “Gracias por explicarlo” – dijo -. Se agachó junto a su hija y le dijo: “No tengas miedo. Ese niño juega distinto, pero también quiere divertirse”.

La niña volvió a la canal. Gastón la miró, gritó de alegría y se deslizaron uno después del otro. No hicieron falta palabras para convertir aquello en risas, turnos y miradas curiosas de dos niños que buscaban ser felices.

Conclusión:

Llegado a este punto les invito a escoger cuál de estos dos posibles finales prefiere o cuál hubiera Usted protagonizado en este caso y – por qué no – decirlo en los comentarios.

Pero al hacerlo tenga siempre presente que el autismo no es una enfermedad, es solamente una manera diferente de ver y sentir el mundo. Es una condición humana y como tal, necesita respeto, empatía y más que nada, inclusión.

Y si me preguntan mi opinión les diría que “entender”, no es irse o cerrar los ojos ante lo real… Entender, será siempre “quedarse” y “acompañar”.

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5 comentarios en «Gastón y la Canal Roja del parque»

  1. Prefiero el Segundo final
    Huir no te hace diferente ni sirve de enseñanza

  2. Yo escogería siempre el segundo posible final, aunque en la vida real no suceda

  3. Se me he hecho agua el corazón. Por supuesto que escojo el Final 2. Ojalá todos entendieran, cómo bien explicas, que lo importante es quedarse y acompañar ❤️

  4. Lo más humano y sensible sería el segundo, pero por desgracia no todas las personas tienen los conocimientos necesarios para entenderlo ❤️

  5. Sin dudas, selecciono el 2.

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